Grandes escenas: “Interstellar”

Cómo son las cosas… Cuando fui a ver “Interstellar” en su día, salí con una sensación un poco rara. Muchas aspectos me gustaron, algún otro no tanto porque no terminaba de entenderlo completamente, pero una escena en particular me dejó con la boca abierta. Lo extraño fue que las dudas que me dejó el argumento pesaron sobre el resto. Después de volver a ver la película, casi diría que entender el 100% del argumento me parece lo de menos. Lo importante es disfrutar la película, y sobre todo una escena: la escena de la que os hablaré hoy.

Seguro que la visteis, pero por si acaso hay alguno que no la ha tachado de su lista de películas pendientes, os resumo brevemente su argumento para que os pique el gusanillo y os pongáis a verla, que seguro que me lo agradecéis.

La película nos sitúa en un futuro cercano, en el medio oeste americano, con Cooper (Matthew McConaughey), un granjero viudo que vive con sus hijos y su suegro cultivando maíz. Por una serie de circunstancias, Coop y su hija Murphy descubren una base secreta de la NASA, que se encarga de buscar una solución a la precaria situación que atraviesa la humanidad: en pocos años no habrá alimentos para la población y la vida en la Tierra llegará a su fin.

Interstellar - la granja - the farm

Los granjeros nos sentamos aquí cada año cuando no llegan las lluvias y decimos: ‘El año que viene’. Bueno, pues el año que viene no nos va a salvar. Ni el siguiente. Este planeta es un tesoro, Donald, pero lleva años diciéndonos que lo abandonemos.

Ese organismo del gobierno, para el que Coop trabajó como ingeniero y piloto muchos años atrás, ha encontrado una alternativa a este futuro tan funesto: años atrás envió sondas tripuladas en busca de planetas que pudieran albergar vida y hay tres en los que el hombre podría llegar a establecerse. Sólo hace falta ir allí y confirmarlo.

La humanidad nació en la Tierra pero su destino no es morir aquí.

La NASA le propone a Coop que sea uno de los miembros de esa misión, de la que lo más posible es que no regrese nunca. El dilema que se le presenta al protagonista es peliagudo: ¿arriesga su vida por salvar a la humanidad o se queda en su granja intentando sacar adelante a su familia? Su decisión, la de un hombre valiente y pragmático, fusionó ambos extremos: aceptar la misión y arriesgar la vida para salvar el futuro de sus hijos.

Pero después de tomar la decisión queda un fleco pendiente: decírselo a su hija Murphy y despedirse. Aquí es donde llegamos al momento que más me gustó de “Interstellar“.

Esa conversación no es fácil. Murph tiene apenas diez años y no entiende que su padre se vaya y la abandone. Da igual el motivo de esa marcha. La muchacha metida en la cama, tapada con la colcha no para de llorar, mientras su padre intenta hacerla entender para, sobre todo, buscar una despedida que no le rompa el corazón.

– Habla conmigo, Murph. Tengo que arreglar esto antes de irme.
– Prefiero que no arregles nada y que te quedes.

Interstellar - la despedida - the farewell

Murph, no dejes… no dejes que me vaya así. Vamos, Murph, no dejes que me vaya así. Te quiero, siempre te querré. Y voy a volver. Voy a volver.

La carga emocional de ese momento es tremenda. Seguro que en alguna crítica apareció la palabra “desgarradora”. Y lo es. Pero en ese momento hay algo más. Algo que ha ido surgiendo poco a poco, casi sin darnos cuenta: una nota gravísima de un órgano que se mantiene firme, acompañada por notas más agudas. Conforme avanza la escena esas notas van siendo cada vez más y más potentes.

El culmen de esa tensión llega cuando Murph sale corriendo de la casa en busca de su padre, que ya está montado en la furgoneta rumbo a la base desde la que despegará a su destino. Aquí hay un montón de cosas que me encantan, son fugaces y quizá son sólo interpretaciones mías, pero hacen de estos segundos de película algo fantástico.

Interstellar - la despedida - the farewell 2

El plano que recoge a Murphy saliendo de la granja con ese contraste entre la oscuridad del interior de la casa y lo luminoso de fuera es un homenaje clarísimo (o al menos así me lo parece) a la gran “Centauros del desierto” (“The Searchers“, 1956). ¿Pretencioso? Yo prefiero verlo como una muestra de admiración del director, Chris Nolan, hacia el genial John Ford. Incluso al comienzo de la película, cuando se muestran unos cortes de tipo documental en el que personas anónimas cuentan lo complicada que se había vuelto la vida en la Tierra, aparece un anciano que me recordó al famoso director del parche en el ojo.

Interstellar y John Ford

Nos habíamos quedado en la salida de Murph. De fondo seguimos oyendo cada vez más altas las notas del órgano convertidas ya en acordes y una voz de fondo que dice: “Encendido de los motores principales en… 10… 9… 8…” Ahí se suceden una serie de planos: la niña abrazada por su abuelo (… 7… 6…), el hijo mayor viendo cómo la furgoneta deja atrás la granja (“Encendiendo motores principales“), Coop roto de dolor conduciendo (… 5… 4…), levantando una manta del asiento del copiloto por si su hija se había escondido ahí como había hecho otras veces (… 3… 2… 1…)…

Interstellar - la despedida - the farewell 3

… Y ahí de pronto, ¡genialidad! Explosión en el despegue donde se mezclan esos acordes ya estruendosos con el rugido de la ignición, mientras vemos a Coop con el casco de astronauta a bordo de la nave que le llevará hasta planetas desconocidos. Una auténtica maravilla de escena gracias tanto al guión, con un tiempo perfectamente calculado, como a la perfecta composición en los planos y a una estupenda banda sonora.

Interstellar - la despedida - the farewell 4

Aquí os dejo el fragmento, en inglés, incompleto, pero que os servirá para poner en contexto todo lo que os he puesto hasta aquí.

En esta escena diría que los protagonistas fundamentales son tres. El primero, obvio, McConaughey, dando vida al granjero convertido en astronauta. Matthew McConaughey nunca me había maravillado. De hecho me parecía un actor que no terminaba de despuntar, hasta que lo vi en la serie de televisión “True Detective“, en “Dallas Buyers Club” (en la que se hizo con el Óscar al mejor actor) y, sobre todo en esta “Interstellar“. La intensidad en la interpretación fue simplemente increíble.

El segundo protagonista es el creador de toda esta obra maestra: su director, Christopher Nolan. Ahora mismo es uno de los directores que más relevancia tiene y cuyos estrenos esperamos todos los aficionados como uno de los eventos del año. De su filmografía me quedo sin ninguna duda con “Memento”, “Origen”, “El caballero oscuro” y esta “Interstellar”. En todas ellas, además de lo perfecto en la factura, siempre hay un punto de originalidad, un momento para detenerte a pensar, de volverte un poco loco con sus ideas. En estos días estrena su última cinta, “Dunkerke“, ambientada en el final de la Segunda Guerra Mundial. Estoy deseando verla.

Interstellar - Chris Nolan - mejores películas - best films

Y el tercer protagonista de la escena de la que os he hablado es el alemán Hans Zimmer, el compositor de la banda sonora de la película, el autor de esas notas sutiles que parecen cosa de nuestro subconsciente, y que van tomando fuerza conforme avanza la escena hasta convertirse en el nexo de unión entre una granja de un lugar en ninguna parte y el despegue de un cohete rumbo a galaxias remotas. Esas notas son para mí lo que el hueso que aquel mono usaba para romper cráneos en “2001: Una odisea del espacio” y que tras ser lanzado al aire se terminaba convirtiendo en esa otra nave espacial.

Interstellar - Hans Zimmer - mejores bso - best ost

Esta banda sonora me parece como un verso suelto en la obra de Zimmer. Todo lo que había oído de él era épico, de fanfarria, marchas pegadizas, temas que conseguían ponernos la piel de gallina. Entre ellos están “Rain Man“, “La Roca“, “El rey león“, “Gladiator“, “Pearl Harbor“, “La delgada línea roja” o “Piratas del Caribe“. La de “Interstellar” suena diferente: es a la vez sencilla e inmensa. Algunos de todos estos temas los tenéis a vuestra disposición en la selección de bandas sonoras en la lista de Spotify del blog.

Lo que está claro es que Nolan acierta al encargar las bandas sonoras a Zimmer. La fusión del trabajo de ambos está a la altura de otras parejas cinematográficas como Alfred Hitchcock y Bernard Herrmann, David Lean y Maurice Jarre o Steven Spielberg y John Williams.

Interstellar - directores y compositores - directors and composers

Sobre “Interstellar” no os comento nada más. Ya veis que tanto por su creador, como por su equipo, estamos ante una película fuera de serie. Además de la escena de esta semana, encontraréis en ella otras visualmente impresionantes y una cinta de aventuras de las buenas. Sólo puedo recomendar que la veáis a los que todavía no lo hayáis hecho. La disfrutaréis.


Interstellar” (Christopher Nolan, 2014)


 

2 Respuestas

  1. Johan dice:

    Es una obra de arte, me pareció genial

  2. Descartes dice:

    Pienso lo mismo, Johan. A ver si con “Dunkerke” nos deja Nolan la misma sensación…
    ¡Gracias por pasarte!

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