Festival de San Sebastián: “La douleur”

Y después del subidón que tuvimos con “El autor”, con su trama entretenida y sus excelentes interpretaciones, volvimos a la sala 1 del Kursaal en San Sebastián para ver “La douleur“, de Emmanuel Finkiel, una película que elegimos cuando leímos su argumento, pero que se convirtió en un auténtico dolor conforme pasaban los minutos…

Entre la documentación que el Festival proporciona a los medios acreditados hay un folleto con todo el listado de películas que se presentan a alguna de las secciones a concurso. En ese librito aparecía una breve sinopsis de esta película francesa que decía así:

“En la Francia ocupada por los nazis de 1944, la joven y talentosa escritora Marguerite es miembro activa de la resistencia junto a su marido Robert. Cuando él es deportado por la Gestapo, se sumerge en una desesperada lucha por traerlo de vuelta. Adaptación de la novela autobiográfica de Marguerite Duras.”

“¡A ésta, a ésta vamos!” decidimos al unísono Adonai y yo cuando el día anterior estábamos eligiendo qué películas veríamos ese día. Palabras como “nazis“, “resistencia” y “Gestapo” nos convencieron: la Segunda Guerra Mundial siempre ha tenido un gancho especial en el cine y esta vez también funcionó con nosotros. “Seguro que será un thriller, con acción y bien ambientada”, pensábamos.

Sin embargo nada más empezar la película vimos que el ritmo que llevaba la acción se encontraba en las antípodas de la palabra “thriller”. Lejos de presenciar una cinta de aventuras, estábamos ante el dolor, la ansiedad y la desesperación que siente la protagonista mientras anhela el regreso de su esposo detenido por los nazis por ser miembro de la resistencia francesa.

A lo largo de toda la película, se nos confían los pensamientos que se le cruzan por la cabeza a la protagonista a través de una voz en off que, al principio interesan y trasladan ese dolor al espectador pero que -por el ritmo lento de la trama- terminan por aburrir de una manera monumental.

¿Qué destacaría de “La douleur”? Sin lugar a dudas, y junto con la ambientación de toda la película, la interpretación de Mélanie Thierry en la piel de la escritora protagonista. Esa ansiedad, esa desesperación de la que os hablaba se materializan en el rostro de esta mujer. La tensión mantenida en su cuerpo durante todo el metraje explota definitivamente al final cuando se precipitan los acontecimientos. Aburrida en su conjunto o no, el trabajo de Mélanie Thierry  en “La douleur” es realmente imponente.

En todo caso, y para ser completamente justo, la experiencia vivida con esta película falló única y exclusivamente por las expectativas con las que fuimos a verla. Si en lugar de ese resumen que leímos, hubiésemos leído este otro, habríamos sabido a qué atenernos:

“Película intimista y de ritmo pausado contada en primera persona por la escritora Marguerite Duras ante el desconocimiento de si su marido sigue vivo o no tras ser detenido por los nazis por pertenecer a la resistencia francesa.”

Así que tras el buen sabor de boca que nos dejó “El autor”, la sensación de sopor con la que salimos de “La douleur” enfrió un poco los ánimos. La tercera película del día, “Handia”, sería la que determinaría si aquel sábado 23 de septiembre, primer día del Festival para “Descartes no fue al cine” y “Salvando al soldado Ryan”, pasaría a nuestra historia como algo memorable o como algo más bien descafeinado…


La douleur” (“Memoir of Pain“, Emmanuel Finkiel, 2017)

#65SSIFF